Me gusta mucho, y río por ello, que los gritos no supongan enfado, y que los enfados no supongan gritos; forastero en mercado siente aumentar los latidos de su corazón, que gritos, que soberbia, que prepotencia, la virgen, todo gritos, a la cara, al oído, señalándose, con muecas, gestos despectivos, todo feo a la luz de un buen gentleman de compostura british, luego avanzas, te integras, dejas contarte, vigilas los instintos, y...
...surprise! No discuten, no pelean, estaban contándose el chiste del médico que explicaba el uso del condón con un plátano, oooo explicando que el hijo no estudia, o que no le queda tela rosa para coser la falda, o que el gobierno censura la informac… ah, no, perdón, eso no pueden estar hablándolo… pero ojo, si callan, si murmuran, si no te dicen que si a todo, si medio sonríen, si no me no me que te que te, entonces estas jodido muchacho, el cabreo es hondo, aunque efímero, es profundo; así boquiertos quedamos cuando vemos peleas callejeras, mu bruce lee, mu camorra, mu yakuza japo, mu patada voladora en cara incluso katana en pecho (de todo se ha visto), pero oye, ni una palabra más alta que otra, y eso, aunque me apeste la violencia, debo decir que me agrada como choque cultural, pura discreción, enfado british.
No me gusta la falta de espacio vital, concepto por cierto inventado por un gran tipo llamado ratzel (que fusionado con el beatboxer rahzel me inspiro para el famoso y ridículo razhel de mi gmail), que era antropólogo y avanzo lo suyo en ese camino sin meta que es la búsqueda del sentido humano; son muchos y muchas, 87 millones en 331.000 m², 174% de la gente en spain pero en el 66% de espacio, por ende, las hostias salen consagradas, que no paso? Yo te aparto, que no hay silla, yo te aprieto, cuántas plazas tiene este bus? 22? Ok, sin conha, aquí hoy se suben 51, más 7 en la baca, 3 por fuera colgados de las ventanillas, y el revisor que levita entre la acera (he dicho acera? Jajá), el viento y los escalones de entrada; este no gustar comenzó en 2005 en nueva delhi cuando subí con don Alberto Martín huertas a lo alto de la mezquita frente al fuerte rojo, encaramados en un minarete apto para 4 personas, aguantamos estoicamente la subida de 16 personas más, entre los cuales destacaba uno vomitando; ahora Vietnam me regala la experiencia de nuevo, ir en moto es jugar a lo karts, ir en bici, es jugar a que apostamos, ir en bus, es jugar a quien aguanta más sin respirar, e intentar mantenerte firme en tu puesto de la fila, es jugar con messi a ver quién roba el primer beso a un balón.
...surprise! No discuten, no pelean, estaban contándose el chiste del médico que explicaba el uso del condón con un plátano, oooo explicando que el hijo no estudia, o que no le queda tela rosa para coser la falda, o que el gobierno censura la informac… ah, no, perdón, eso no pueden estar hablándolo… pero ojo, si callan, si murmuran, si no te dicen que si a todo, si medio sonríen, si no me no me que te que te, entonces estas jodido muchacho, el cabreo es hondo, aunque efímero, es profundo; así boquiertos quedamos cuando vemos peleas callejeras, mu bruce lee, mu camorra, mu yakuza japo, mu patada voladora en cara incluso katana en pecho (de todo se ha visto), pero oye, ni una palabra más alta que otra, y eso, aunque me apeste la violencia, debo decir que me agrada como choque cultural, pura discreción, enfado british.
No me gusta la falta de espacio vital, concepto por cierto inventado por un gran tipo llamado ratzel (que fusionado con el beatboxer rahzel me inspiro para el famoso y ridículo razhel de mi gmail), que era antropólogo y avanzo lo suyo en ese camino sin meta que es la búsqueda del sentido humano; son muchos y muchas, 87 millones en 331.000 m², 174% de la gente en spain pero en el 66% de espacio, por ende, las hostias salen consagradas, que no paso? Yo te aparto, que no hay silla, yo te aprieto, cuántas plazas tiene este bus? 22? Ok, sin conha, aquí hoy se suben 51, más 7 en la baca, 3 por fuera colgados de las ventanillas, y el revisor que levita entre la acera (he dicho acera? Jajá), el viento y los escalones de entrada; este no gustar comenzó en 2005 en nueva delhi cuando subí con don Alberto Martín huertas a lo alto de la mezquita frente al fuerte rojo, encaramados en un minarete apto para 4 personas, aguantamos estoicamente la subida de 16 personas más, entre los cuales destacaba uno vomitando; ahora Vietnam me regala la experiencia de nuevo, ir en moto es jugar a lo karts, ir en bici, es jugar a que apostamos, ir en bus, es jugar a quien aguanta más sin respirar, e intentar mantenerte firme en tu puesto de la fila, es jugar con messi a ver quién roba el primer beso a un balón.
Eso, no me gusta, pero confieso que cuando hay visitantes, colegas como mr. Héctor pastor o colindantes de terceros, disfruto de ver su sufrir y amo este saber andar en este sinvivir.
Gústame. Rico sabe el otoño leyendo tu caos. El caos de Vietnam reflejado en tus palabras. Ese que tanto detesto. Ese que adoro.
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